Por: Shadia Giuliana Japa Ramos

Estudiante de Derecho de la UNMSM y miembro pregrado del TDA.

“[En el Perú] Entre 15,000 y 20,000 delfines y marsopas mueren cada año atrapados por captura incidental.”

(WWF Perú)

 

En el Perú se emplean diversas artes y métodos de pesca para el oficio en el mar. Dichas artes pueden ser pasivas, es decir, de bajo impacto ecosistémico, como el caso de la pinta con potera [1]. También,  pueden ser activas, es decir de gran impacto ambiental, por ejemplo, la pesca con red de arrastre de fondo para consumo humano directo. Adicionalmente a esta primera clasificación, los métodos de pesca podrán ser catalogados como lícitos o ilícitos, así se advierte el uso de explosivos (Bandín y Scheske, 2019).

Ahora bien, el manejo de cada arte tiene como objetivo la captura de especies específicas. No obstante, accidentalmente, se añaden al botín otras especies y/o ejemplares de la especie que no son de interés en la jornada pesquera, incluyendo especies comerciales y no comerciales (WWF, 2014). A este tipo de pesca se le denomina de captura o pesca incidental. 

Con la intención de desarrollar la descripción de captura incidental, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2011) sostiene que el término abarca la captura de especies que no son objetivo de la pesca: individuos juveniles, especies protegidas, en peligro o amenazadas y organismos cuya utilización no es probable. En resumen, se trata de la captura no intencionada de especies que no son, o no deberían ser, el blanco de la pesca.

El impacto de esta actividad es alarmante. Por ejemplo, en algunas pesquerías el porcentaje de captura incidental supera con creces la cantidad de captura objetivo y constantemente se exponen cifras preocupantes, tales como “Cada año, al menos 7,3 millones de toneladas de vida marina se capturan de manera accidental” y “por cada camarón capturado con redes arrastradas por redes de arrastre en el Golfo de México, más de cuatro veces su peso es captura incidental.” [2]

Como resultado de la problemática generada por la pesca incidental, McDermott (2018) señala cinco (5) consecuencias de esta en el océano y en los beneficiarios:

  1. Conduce a la sobrepesca. El peso “extra” en la pesca comercial, incluso si no es intencional, puede empeorar el problema y retrasar el ciclo de recuperación de las poblaciones marinas.
  2. Mata especies en peligro de extinción. Ballenas y delfines se enredan y se ahogan o mueren de hambre atrapados en redes, así como las tortugas, aves marinas y otras especies afectadas por mecanismos, líneas de pesca y demás.
  3. Daña el entorno marino. La muerte de especies y los cadáveres arrojados al mar afectan el ciclo de nutrientes, el equipamiento arrasa con el hábitat marino y las redes de arrastre raspan el fondo, desgarrando corales y esponjas marinas.
  4. Cuesta tiempo y dinero. Clasificar la captura requiere de más tiempo y trabajo, pues comprende la mezcla de una gran variedad de criaturas, unas “sirven” y otras “no sirven”. 
  5. Engaña a los consumidores. Las pesquerías certificadas como sostenibles pueden descartar un alto porcentaje de sus capturas, despilfarrando gran parte de la pesca.

La pesca incidental no es un problema nuevo y tampoco poco estudiado. Sin embargo, son escasas e insuficientes las soluciones y esfuerzos aplicados. Es probable que esto sea deba a la aceptación y afirmación de gran parte de la sociedad, en especial de las autoridades, que es una consecuencia aceptable por suministrar peces y mariscos al mundo.

Al respecto, Consortium for Wildlife Bycatch Reduction propone abordar la amenaza que representa la captura incidental desde dos enfoques: (i) reducir la pesca o alejarla de los puntos críticos de conflicto entre las operaciones de pesca y los animales no objetivo; y, (ii)  cambiar al uso de tecnologías y métodos de pesca que reducen la captura incidental. Por su parte, McDermott (2018) resalta la importancia de un monitoreo más completo para identificar cuándo y dónde ocurre la pesca indiscriminada, utilizar equipos específicos para el objetivo y la adaptación innovadora de aparejos. Asimismo, las medidas seleccionadas deben ser implementadas con la colaboración de la industria pesquera para la identificación de soluciones prácticas y para asegurar su perdurabilidad en el tiempo.

Se tiene a bien recordar que, aunque es cierto que el océano y sus recursos son inmensos, ello no quiere decir que sean inagotables. Por lo que, del manejo que decidamos darle dependerá su perdurabilidad. La pesca incidental no solo pone en peligro la supervivencia de algunas criaturas marinas, la diversidad de especies, sus hábitats y la producción pesquera sostenida. También, afecta la salud del océano y la seguridad alimentaria. 

En definitiva, no es muy inteligente ignorar esta amenaza latente y mucho menos catalogarla de ineludible, pues la innovación y los métodos de pesca que casi no presentan captura incidental demuestran lo contrario. Siendo que es posible realizar la actividad pesquera con bajo impacto e incluso sin él. Así, se concluye que la pesca incidental es evitable y no es realmente un mal necesario.

 

Fotografía: Oceana

NOTAS:

[1] Se trata de un cordel con una “potera” de diversos tamaños y formas en su extremo. Generalmente tiene un mango de plástico duro o acrílico fosforescente y coronas de clavos de fierro. De día se utiliza cebo y en la noche, atracción luminosa para capturar la pota (Guevara-Carrasco y Bertrand, 2017).

[2] Consortium for Wildlife Bycatch Reduction. What is Bycatch? Recuperado de: https://www.bycatch.org/about-bycatch 

FUENTES CONSULTADAS:

(*) Las opiniones expresadas en el presente son de exclusiva responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan los puntos de vista del Taller de Derecho Ambiental.

Déjanos un Comentario